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Rituales místicos con veneno de sapo: la droga por la que detuvieron al actor porno español Nacho Vidal está en la Argentina

Mar del Plata, 2018: pipa para fumar veneno de bufo alvarius
Mar del Plata, 2018: pipa para fumar veneno de bufo alvarius

A veces tiene que hacerlo una celebridad para que el resto del mundo se entere.

Un actor porno es una clase extraña de celebridad, no sobresalen por sobre sus contrapartes femeninas ni son parte de grandes discusiones. Son, en todo caso, una parte glorificada del decorado. Sin embargo, todas las personas que consumen cine porno saben quiénes son. El español Nacho Vidal es una suerte de decano de los actores porno junto al italiano Rocco Siffredi, un veterano reconocido por sus proezas, un símbolo por razones evidentes.

En los últimos días, Nacho Vidal fue acusado de homicidio culposo, detenido y luego liberado. En julio de 2019 en su casa en la localidad valenciana de Enguera, un ritual colectivo fue celebrado con presuntos fines terapéuticos, una experiencia de sanación. El sacramento de la ceremonia era el veneno del sapo bufo alvarius, un poderoso alucinógeno que tras ser cristalizado y fumado en una pipa de vidrio como la metanfetamina es capaz de inducir visiones, estados alterados de conciencia. Un fotógrafo oriundo de Toledo, José Luis Abad, supuestamente lo fumó.

Abad murió de un infarto.

Nacho Vidal, leyenda del porno, detenido por el rito en Valencia
Nacho Vidal, leyenda del porno, detenido por el rito en Valencia

En los últimos años, el veneno de bufo alvarius, el nombre científico del sapo nativo del desierto de Sonora en el norte de México, se convirtió en una nueva frontera para los buscadores de salud trascendental y alucinaciones, la pieza más fuerte del repertorio de los chamanes urbanos y los acostumbrados a las ruedas de ayahuasca, a los cáctus y a los hongos psicodélicos, a los buscadores de respuestas sanadoras o experiencias extremas que, sin supervisión o guía, pueden llevar no muy lejos de la muerte.

El veneno del sapo, también, llegó a la Argentina hace varios años. Es parte de la misma atmósfera, chamanes y sanadores en busca de visiones o respuestas, viene en valijas y morrales de extranjeros como parte del repertorio. Los conocedores coinciden que el veneno no es algo para tomarse a la ligera.

S. se define como un “facilitador”, un histórico de este tipo de experiencias en la ciudad de Buenos Aires, el referente de un circuito pequeño, subterráneo, pero sumamente informado y activo. “Lo probé hace cuatro años, con una mexicana que estaba de pasada y tenía la sustancia, en un contexto ceremonial”, asegura: “Me habrá salido, no sé, lo que serían 50 dólares hoy. Y fue intenso”. S. lo define como “una experiencia de recuerdo y reconexión con una fuente interna de amor y reparación enorme y entendimiento de lo que es la vida real en la tierra”. Confrontó sus miedos, dice, sobre las estructuras de su ego, atravesó una conciencia similar a la muerte.

Esta sustancia es ilegal: la bufotenina, uno de sus principio activos, fue incluida en la larga lista de sustancias del decreto que especifica las drogas ilícitas durante la era macrista. Fue encontrado por las autoridades en una redada a cargo de la Policía Bonaerense. Ocurrió en enero de 2018, en una casita sobre la calle Río Negro en Mar del Plata, con un diseño hippie colorido pintado en su frente, entre almohadones y pufs para echarse en el suelo y una pareja de jóvenes que la regenteaba.

No era, precisamente, la casa de un transa. La situación, fuera del texto usual de cualquier operativo narco en la Argentina, era sumamente particular.

Supuestamente, una serie de “ceremonias” y “talleres” habían sido anunciados por redes sociales, una convocatoria, lo que llevó al fiscal Leandro Favaro a ordenar un allanamiento. La pareja quedó detenida, los cristales del sapo y las pipas fueron encontrados dentro de la casa, en un tupper. La Bonaerense también incautó un curioso formulario con el membrete de una organización internacional, Inner Mastery. En Madrid, su líder Alberto Varela ya estaba al tanto de todo.

Los cristales de veneno de sapo encontrados en el allanamiento
Los cristales de veneno de sapo encontrados en el allanamiento

“Nuestros abogados ya están con el tema. Supimos todo desde el comienzo y empezamos a actuar”, dijo Varela a Infobae en aquel entonces. Se mostraba preocupado por los detenidos, uno de ellos era "un terapeuta y psicólogo formado en España con nosotros, es un experto, estaba con una colaboradora, son un equipo profesional formalmente vinculado a Inner Mastery”, afirmaba Varela, preocupado desde Madrid: “Dimos una charla en Mar del Plata y hubo un interés, estaban porque se había formado un pequeño grupo de personas que pidió hacer un taller con las terapias”. Una sesión podía costar, según él, 2.500 pesos de aquel entonces.

Oriundo de Santa Fe, Varela no era ajeno a que lo allanen, aseguró haber estado preso 14 meses en España. Pero, al parecer, Inner Mastery en Argentina tenía sus papeles en orden, o por lo menos tenía papeles, con una presidenta según el Boletín Oficial, un domicilio registrado en la calle Esmeralda, deudas bancarias que se pagaban mes a mes. Los rubros de la AFIP que había elegido para operar eran llamativos: servicios culturales, tratamientos de belleza, servicios vinculados a la salud humana.

“Vienen a vernos personas con depresión, adictas a las drogas. Siempre tenemos un médico a disposición, contamos con apoyo terapéutico, integraciones posteriores para que la persona mejore su vida cotidiana. Las terapias con sustancias como las que usamos nosotros son cien veces más poderosas que una terapia común", decía el líder.

No era la primera vez una sustancia psicoactiva de este tipo caía del lado equivocado de la ley o de la ética. En 2012, una rueda de ayahuasca organizada por un reconocido financista y galerista de arte, oficiada por un aborigen de la tribu Shipibo en Perú, terminó en denuncias de violación y abuso sexual que nunca llegaron a la Justicia. Cuatro años después, un chico tímido de Castelar era arrestado por la Federal bajo las ordenes del juez Daniel Rafecas, acusado de ser uno de los mayores productores de alucinógenos de la historia argentina, con un cultivo de hongos a gran escala en el garage de la casa de su mamá. Pero hasta Mar del Plata en 2018, el veneno del sapo era algo totalmente desconocido para el sistema penal.

Los detenidos fueron acusados de suministro de drogas a título gratuito, pero no se pudo probar un comercio, una acusación menor que terminó con una probation. El fiscal Favaro giró el expediente a la Justicia federal, que aseguró no tener competencia en la materia. Entonces, volvió la causa. Para ese entonces, según fuentes judiciales en Mar del Plata, las actividades de Inner Mastery en la zona se habían cancelado. Ya no había nada para investigar.

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