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Fallo del Juez Clavero sienta jurisprudencia: rechaza prescripción de acción penal en causa por delitos sexuales

Días pasados se realizó un juicio oral a un sujeto oriundo de la localidad de María Teresa, en cuyo marco el Tribunal de Primera Instancia integrado por los jueces Lorena Garini, Silvina Marinucci y Mauricio Clavero, lo condenó a nueve años de prisión por dos hechos de abuso sexual gravemente ultrajante y abuso sexual agravado por resultar un grave daño en la salud mental de la víctima (sin relación entre sí) en perjuicio de dos niñas menores de edad. El fiscal Ivan Raposo había solicitado una pena de 18 años de prisión.

Doctor Mauricio Clavero

Por Norma Migueles /El Informe

En el inicio del debate, la defensa ejercida por el abogado Arsenio Domínguez planteó la nulidad del juicio por considerar que los menores no tenían representatividad legal, sin embargo el tribunal rechazó el planteo, ya que las niñas eran representadas por sus padres ante la Fiscalía, contando además con el asesoramiento de la integrantes del Equipo Interdisciplinario del Juzgado de Menores de Venado Tuerto. El segundo punto, que mereció un voto particular del juez Mauricio Clavero, fue el planteo de prescripción de unos de los hechos ocurridos en 2007, cuando la demandante tenía siete años de edad y fue abusada por el acusado. La denuncia fue realizada cuando la víctima cumplió 16 años de edad y pudo confiar a sus padres su calvario. El tiempo transcurrido fue tomado por la defensa para solicitar la prescripción del delito, que bien cabe recordar fue concedida por el juez Benjamin Revori, pero rechazada en segunda instancia por el camarista Pablo Lavini Rosset.

Al momento de dictar el fallo que condenó al acusado a nueve de años de prisión, el tribunal expresó: «Cabe puntualizar como principio que cuando se aborda un supuesto de abuso sexual es necesario tener en cuenta, al momento de valorar los hechos y la prueba rendida, que nos encontramos frente a un fenómeno delictivo de características especiales porque no son normalmente públicos, sino que acontecen en la esfera privada, en la intimidad y sin testigos; y por ello mismo se debe tener un criterio más amplio en la valoración de la prueba, sopesando hasta el más mínimo indicio. En estos casos suele resultar imposible contar con testigos directos del hecho, y que el juzgador deba basarse principalmente en los dichos de la víctima o de las personas que tomaron conocimiento del hecho a través de sus dichos y en las conclusiones de los expertos».

Felizmente, tras la reforma del Código Penal, hay otra mirada de los operadores de justicia sobre los temas de abuso, si bien todavía falta mucho camino para recorrer, ya que la infancia que roba un abuso no tiene retorno ni se puede reparar.

Imprescriptible

Posicionado en el juicio, Mauricio Clavero considera que al momento de realizar la denuncia la víctima quedan suspendidos los plazos y en este caso estaría dentro de los previstos para enjuiciarlos. Esta opinión fue considerada en el fallo, generando jurisprudencia al respecto, ya que pone a los delitos de índole sexual en el campo de los imprescriptibles, validando de esa forma el derecho de estas víctimas particularmente vulnerables a una «tutela judicial efectiva».

El magistrado fundó su voto en abundante jurisprudencia, leyes y tratados internacionales en defensa de los derechos de niños, niñas y adolescentes, señalando entre otros conceptos: «He de postular que el abuso sexual infantil configura una grave violación a los derechos humanos de un sector especialmente vulnerable de la sociedad: los niños, niñas y adolescentes; y por ello se encuentra alcanzado por la protección de la Convención Americana de Derechos Humanos, además de la especial salvaguarda de la Convención de los Derechos del Niño. Esta cobertura jurídico-convencional obliga al Estado Argentino a darle plena operatividad a las garantías jurídicas que recaen sobre tales víctimas, entre las que se halla la ‘tutela judicial efectiva’ y el acceso a un juicio a la verdad en aquellos hechos de abuso sexual perpetrados con posterioridad a su puesta en vigor a los instrumentos internacionales supra mencionados compatibilizando con las garantías especiales previstas por la CADH y la CDN».

«Contando con todo lo hasta aquí expuesto con especial reseña y basamento en los instrumentos internacionales que forman parte del bloque convencional y el constitucional de nuestro país -observó el funcionario-, quiero librar un mensaje de confianza en la justicia para todas aquellas víctimas de abuso sexual que durante su niñez sufrieron una agresión sexual; que conozcan que pueden realizar la denuncia y que la ‘justicia’ velará por todos sus derechos a un juicio justo, que no es otra cosa que la concreción de la tutela judicial efectiva en el ‘acceso a la justicia’ de toda víctima».

Los hechos

Según expuso el fiscal Raposo, el primero de los casos ocurrió cuando la víctima tenía siete años de edad, en 2007, y concurría habitualmente a la casa del acusado, donde trabajaba su madre, y jugaba con un niño pequeño, quedando a veces ambos al cuidado del hombre. Este aprovechaba la soledad para manosear y someter a la niña, hasta que ella no quiso ir más a la casa.

El segundo caso fue denunciado en 2019, en un contexto muy particular, ya que una niña que acompañaba a su madre en una marcha que se realizaba en la localidad en reclamo por el abuso a una niña, le confió a su madre que su vecino (el acusado), con quien la familia tenía relación estrecha y amistosa, la obligaba a mirar videos pornográficos, la manoseaba e incluso llegó a hacer lo mismo con su hermanita de corta edad. La madre realizó en forma inmediata la denuncia y se ordenó su detención hasta la celebración del juicio que ocurrió en los últimos días.

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