Política

Rafael Bielsa: «Néstor me mostró que iba a necesitarme en su vida, y yo creí que lo necesitaría en la mía”

Rafael Bielsa - Nestor Kirchner
Néstor Kirchner y Rafael Bielsa durante el lanzamiento de su candidatura como diputado nacional ((NA)/)

A diez años de la muerte de Néstor Kirchner, Rafael Bielsa describe cómo fue su vínculo con el Presidente que tomó las riendas de un país en llamas, de quien conserva más de doscientas cartas que no lee por melancolía y al que admiraba por “su voluntad sobrehumana”.

Recién recuperado de la enfermedad de COVID-19, el embajador de la Argentina en Chile accedió a conversar con Infobae sobre su relación política con Néstor Kirchner, y a diez años de su muerte, se animó a hacer una semblanza de quien fuera Presidente tras la crisis de 2001.

Bielsa recuerda que lo conoció a fines de la década de los ochenta por un amigo en común. Kirchner ya “era intendente de Santa Cruz y cafierista, o sea, peronista renovador”, dice, y el primer encuentro fue en Buenos Aires. Ninguno de los dos imaginaba que más de una década después, ese dirigente patagónico sería jefe de Estado.

“Él me mostró que iba a necesitarme en su vida, y por lo tanto yo creí que lo necesitaría en la mía”, aseguró Bielsa. Y fue así. El martes anterior a la asunción como presidente, Kirchner se comunicó con su amigo de Rosario para ofrecerle el cargo de canciller. Nunca le preguntó por qué lo había elegido para esa posición.

“Hay dignidades que no se piden ni se rechazan. Tampoco se pregunta el porqué”, opinó el excanciller

Rafael Bielsa - Nestor Kirchner
El presidente Nestor Kirchner toma juramento al nuevo canciller, Rafael Bielsa ((NA)/)

El actual embajador en Chile revela que jamás buscó un cargo en particular y que la designación en la Cancillería lo sorprendió. “Formo parte de un proyecto colectivo que, a medida que se va desenvolviendo, permite demostrar para qué alguien está más preparado y más capacitado que otro. Y los otros muestran lo mismo respecto de uno”, aseguró.

A Bielsa lo que más le sorprendió de Nestor Kirchner fue su naturalidad cómo Presidente y la determinación con la que ocupó su sillón de la Casa Rosada. “Tenía una voluntad sobrehumana”, asegura desde la embajada en Santiago de Chile.

Dice haber aprendido muchas cosas de él, y guarda alrededor de doscientas cartas, “entre notas, misivas, recordatorios” que le envió, porque tenía la costumbre de hacerlo luego de una conversación importante, para fijar lo hablado, pero confiesa: “Nunca pude releerlas, por melancolía”, y reconoce que a veces piensa que todo lo que está guardado en esos intercambios epistolares aún puede brindarle más lecciones.

Rafael Bielsa - Nestor Kirchner
El presidente Nestor Kirchner, el canciller Rafael Bielsa y el vocero Miguel Nuñez en Shangai, China ((NA)/)

Para Bielsa, Kirchner era una persona muy abierta, y así lo describe: “Contrariamente de lo que se cree, escuchaba mucho, y de personas muy variadas. Rara vez ponía en blanco sobre negro la razón profunda de una pregunta”. Las opiniones heterogéneas servían para ratificar o, dice, rectificar las convicciones que ya tenía. “Jamás decidía contemplando los tiempos de los calendarios o que interesaban a los demás, sino que elegía el momento de resolver cuidadosamente” el cuándo. Si bien todas las decisiones eran propias, le delegaba algunas a su esposa, sobre todo, “cuestiones relacionadas con abordajes jurídicos complejos, por ejemplo”. Y en lo cotidiano, nada difería de lo imaginado, “él decidía, pero Cristina jamás dejó de participar en el proceso de toma de decisiones”, agregó.

“Néstor (Kirchner) poseía una personalidad jovial, hasta jocosa”, describe Bielsa, y no duda en compararlo con ese “compañero del colegio secundario que siempre da el presente con una broma pesada. Sin embargo, aclara sin dudar, "cuando algo le preocupaba se sumía en un mutismo marcado. Y cuando algo lo contrariaba, estallaba como un arsenal”.

El 27 de octubre de 2010, Rafael Bielsa estaba planificando las cosas que haría durante la mañana y la tarde, cuando escuchó que sonó el teléfono. Atendió su esposa, Andrea. Fue ella quien le dio la noticia menos esperada.

“Yo la escuché, y bajé las escaleras corriendo, sin darme cuenta de lo que hacía ni de por qué. Creo que quería estar solo”.

Llegó hasta la planta baja, y confirmó la noticia. “Lloré a moco tendido”.

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