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Entrevista al enviado de la Cruz Roja: “No debería haber consideraciones políticas para que las vacunas lleguen rápido a la gente”

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Walter Cotté Witingan en las oficinas de la Cruz Roja Argentina (Foto: Cristian Gastón Taylor)

Walter Cotté Witingan le cuenta a Infobae que ya se aplicó las dos dosis de la vacuna de Pfizer contra el COVID-19: “La primera en Bogotá y la segunda en Suiza”. Esos son dos de los lugares donde el director Regional para América de la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja tiene residencia. Su tercer domicilio lo tiene en Nueva York. Previsiblemente, vive arriba de un avión. Y ahora está en Buenos Aires, donde ya se reunió con el canciller Felipe Solá, la ministra de Salud Carla Vizotti y los pares de ésta en el Museo de Casa Rosada.

La Cruz Roja Argentina tiene parte de sus oficinas en un sector de la Iglesia Sueca de Buenos Aires, en el barrio de San Telmo. En una pantalla que cubre una pared se detallan, en tiempo real, los números de la pandemia de COVID-19. El detalle de la Argentina muestra que la curva es alta, pero que el último tramo de esa línea apunta hacia abajo, lo que brinda un módico alivio en medio de números de terror: suman 4.172.742 los casos y 86.615 las víctimas fatales.

Allí tiene su despacho José Scioli (Director Humanitario del Observatorio Humanitario de la Cruz Roja Argentina). Con vista al hermoso jardín de la capilla, ese fue el ámbito donde sucedió la charla con Cotté Witingan, que trabaja con la organización desde 1970, tiene -asegura- “jóvenes 62 años” y usa doble barbijo.

-¿Cómo ve la Cruz Roja el escenario de la pandemia de COVID?

-América es, actualmente, el continente más afectado por la pandemia. Y dentro de ese panorama, nos llama la atención que en las últimas cuatro o cinco semanas Argentina está entre los cinco países con más casos reportados a nivel global. El primer lugar es para India, luego aparecen Brasil en el segundo, Argentina en el tercero, Colombia en el cuarto y quinto Estados Unidos. De cinco, cuatro son de América. Luego están Rusia, Irán, por ahí aparece Chile también de la región, Malasia… Esos son los de mayor afectación. El panorama es grave, y necesita la mayor atención de los políticos, de los que toman las decisiones. En cuanto a la Argentina, lo mejor que hizo fue generar capacidad en los hospitales para atender las unidades de terapia intensiva. Se manejó muy bien la oxigenoterapia, los elementos para higienización… Si no se hubiera hecho, hoy la tasa de mortalidad sería muy superior a la actual. Pero por otro lado, la solución real y permanente tiene que ver con la vacunación de al menos el 70 % de la población, que es una cifra importante, son más de 30 millones de personas aquí. El país sigue haciendo esfuerzos, y adelantó mucho. Ayer hablé con el canciller (Felipe Solá) sobre el tema, hoy con la ministra de Salud (Carla Vizotti). Yo estoy aquí para colaborar en la búsqueda de acelerar ese proceso de obtener nuevas vacunas con la ayuda de la Cruz Roja y crear lo que llamamos un joint venture de acción humanitaria de salud que incluya al sector corporativo, la sociedad civil organizada, que toda la gente se una para que encontremos espacios de soluciones más seguras y más serias, y sobre todo sostenidas en el tiempo.

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Walter Cotté muestra la curva de casos de la Argentina. (Foto: Cristian Gastón Taylor)

-A qué atribuye que recién ahora en nuestro país -sobre todo en los últimos diez días- se haya acelerado la recepción de vacunas.

-Yo diría que hay algunos elementos que son muy simples de presentar pero difíciles de analizar. Uno es la evaluación de necesidades a nivel global de vacunas. Saber quién está más necesitado desde una perspectiva neutral y técnica. Un esquema de necesidades basado en la vulnerabilidad. El segundo tema es la producción. En el mundo se produjeron el 20% de las vacunas que se necesitan. Es decir: faltan el 80% de las vacunas que se necesitan. Todavía no hay una llegada real a la inmunidad de rebaño porque no hay vacunas. El tercer problema es la asignación de vacunas de manera inteligente. Y la asignación actual no es la correcta. Ustedes saben que el 82% de las vacunas están en 10 países. Los 50 países más pobres recibieron el 2 % de las vacunas. Y luego está la cultura de la vacunación. En enfermedades como la varicela o la viruela funcionaron. Aquí la vacuna no quita la posibilidad de tener la enfermedad, pero disminuye la tasa de muerte.

-Hasta el momento, Argentina tiene vacunas de Rusia, de China y la producción de Astrazeneca. Pero no de otros países. Sabrá que sobre todo con el laboratorio Pfizer se generó mucha controversia. ¿Usted atribuye esa elección a temas de geopolítica?

-Eso tiene que ver con la relación de los Estados con otros Estados. El Estado que introduce la vacuna a veces tiene mejor relación con el Estado que la necesita. Eso facilita el diálogo y el proceso de la llegada de la vacuna. Pero en este momento lo que necesitamos es la visión de que la vacuna es un bien público neutral. No debería existir ninguna consideración política para que las vacunas lleguen a la población en el menor tiempo posible. Argentina está haciendo un esfuerzo muy visible, pero tiene los mismos problemas que tienen otros países de América que están atrás en la llegada de vacunas. El porcentaje global de población vacunada es del 10 %. Y de esos, el 80% en países ricos, el 18% en aquellos de renta media y el 2% en los más pobres. Argentina está en el borde de esos dos grupos (NdR: tiene el 7,9% con dos dosis y un 28,7 con una). Lo está haciendo bien, pero aún le falta un paso más avanzado para alcanzar una tendencia positiva e ir a la inmunidad de rebaño.

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Walter Cotté es colombiana y tiene 62 años (Foto: Cristian Gastón Taylor)

-Es extraño, ya que hablamos de la región, que no aparezca Venezuela en esos ránkings…

-Ahí es un tema diferente, porque no tenemos suficiente información sobre los indicadores. Estuve la semana pasada y estamos negociando cómo ayudar a ese país en varios temas. En la información, en los tests y en la vacunación, claro. Necesitamos solucionarlo, porque de lo contrario, y fácilmente, si no se toman precauciones Venezuela puede tener un crecimiento exponencial de la tasa de infección.

-Desde la Cruz Roja hablaron de la necesidad de liberar las patentes a nivel global. ¿De qué manera? Porque hay un impedimento para eso, y es la tecnología que se necesita para producir vacunas.

-Una forma ideal sería tener una patente genérica, que permitiera que hubiera vacunas genéricas en laboratorios que se implementaran a nivel nacional o, al menos continental. Tener dos o tres por continente que hicieran una cobertura regional o subregional. Y que así la patente no esté por encima del derecho público y la necesidad de cubrir la mayor cantidad de personas. Ahora, entre 15 y 18 marcas de vacunas están compitiendo pero no tenemos disponibilidad de vacunas. Estamos en el 20% de las personas. Tenemos el problema de que no hay capacidad para producir el volumen necesario y reducir los costos: las vacunas fluctúan entre U$S10 y U$S 25. Es muy elevado para una población altamente vulnerable. Además tienen que hacer pruebas que valen mucha plata.

-El acceso universal a la vacuna también se intentó a través del sistema COVAX, pero en ese sentido ha fracasado.

-Nosotros como Federación Internacional apoyamos al sistema COVAX y a otras formas de conseguir excedentes de vacunas, pero también estamos trabajando en forma coordinada con la OMS para tener soluciones complementarias con otros países. Estamos teniendo conversaciones con México, Haití, Venezuela, Ecuador, Colombia, Perú y Argentina. El COVAX es una herramienta positiva pero limitada, porque el volumen de producción es bajo y la forma de distribución es lenta. Y fuera de eso, no tiene todas las vacunas que se necesitan. Entonces tenemos que encontrar formas alternativas. Nuestra solución, como he dicho, es el joint venture de salud y humanitarismo, que es poner juntos al sector privado, el público -sobre todo ministerios de salud-, las entidades humanitarias que trabajan en este tema y elementos técnico científicos. Son soluciones que generan recursos nacionales y subregionales para la compra adicional de vacunas a los laboratorios directamente.

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Walter Cotté en la Cruz Roja (Foto: Cristian Gastón Taylor)

-¿Y en este caso se comprarían vacunas vía la Cruz Roja?

-Exacto. Estamos en condiciones de hacerlo en forma excepcional.

-¿Pueden hacerlo?

-Podemos hacerlo, vamos a hacerlo. Tenemos una capacidad que es excepcional para solucionar el problema en países que están pidiendo ayuda, para hacer pruebas piloto. Nosotros hablamos con los laboratorios y están dispuestos a ayudar: la Cruz Roja china nos apoya, la Cruz Roja de Rusia también, con los laboratorios de Estados Unidos, Inglaterra e India estamos en conversaciones para tener alianzas de colaboración. Ahí hay una posibilidad interesante, aunque no sea una solución plena.

-Con asombro, se ve que en países donde hay vacunas para todos, hay un porcentaje elevado de gente que se niega a vacunarse. ¿Eso hasta qué punto puede entorpecer la inmunidad?

-Es muy fuerte. Pero ese tema no se nota en este momento en la mayor parte de los países, porque como no tenemos la cantidad de vacunas necesarias, los vacíos de aceptación quedan escondidos. Hay mucha gente que se quiere vacunar. Ese problema se ve donde hay excedente de vacunas, y esas deberían ir, a través de sistemas como COVAX, o mismo la Cruz Roja, a los países excluidos. Ahora habrá un envío de 500 millones de dosis desde los Estados Unidos a países que están muy aislados, por ejemplo.

-Si, pero en esos 500 millones de dosis no está Argentina

-No está. Pero no significa que no pueda estar.

-Pero, insisto, ¿Argentina no está por una cuestión geopolítica o porque nuestro país puede conseguir vacunas por otros lados?

-Un poco por todo eso. Pero principalmente tiene que ver con una decisión de los Estados, tanto el argentino como el americano, decidieron a quién envían y cómo lo hacen. Pero precisamente lo que la Cruz Roja propone es encontrar mecanismos para satisfacer la necesidad superior y ahí hacer las inversiones. En eso trabajamos. Yo no veo que haya rechazo a estas cosas. Hay que dialogar. El mundo tiene que unirse para resolver el tema de la pandemia.

Walter Cotte Cruz Roja
Walter Cotté y Diego Tipping, Presidente de Cruz Roja Argentina, en la charla con ministros de salud provinciales (Gentileza Cruz Roja)

-¿Han estudiado desde la Cruz Roja cómo saldremos de esta pandemia en cuanto a la salud mental?

-Nosotros vemos que hay una pandemia lateral de salud mental muy grande: una cantidad de frustraciones, de estrés permanente que está afectando a la salud y el comportamiento de la población. Nosotros trabajamos en un programa específico sobre eso, en el acompañamiento, el manejo de la soledad, el aislamiento, que ocurre también por usar la mascarilla, no nos vemos la cara por ejemplo.

-¿Puede haber una pandemia de depresión en un corto tiempo?

-Ya hay. Es importante hacer primeros auxilios psicológicos. Hay que intentar contener esas manifestaciones, crear ambientes de alegría, de normalidad y confort dentro de esta situación para niños y jóvenes especialmente.

-Fue precisamente la Cruz Roja quien advirtió que la pandemia afectó sobre todo a los niños más pequeñños

-En el estudio que se hizo en nuestros laboratorios, vimos que como los niños son seres muy libres que la pandemia los ha confinado. Y eso genera problemas en el presente y para el futuro. Los niños van a tener que pasar por un período de saneamiento, de proceso positivo en el futuro para quitar esas frustraciones.

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